(Periodista) - Lejos Pratt, usted es antropólogo como su abuelo, pero también estudió cine.
(Lejos Pratt) - Sí. Lo hice para poder filmar las costumbres de los pueblos y la vida silvestre.
(P) - Tengo entendido que fue campeón de lucha...
(LP) - Bueno...Eso fue hace mucho tiempo. Por ahí debe andar el trofeo que gané.
(P) - ¿No sabe dónde está?
(LP) - En alguna valija en casa de algún amigo, usted sabe... Yo no tengo casa. Viajo continuamente. Mi hogar es el mundo... Puedo dormir en la tierra con el cielo estrellado por techo o en la celda de un monasterio amigo.
(P) - Usted suele tener, según dicen, un temperamento muy fuerte...
(LP) - Me enfurezco ante la falta de equidad, la discriminación, el maltrato hacia los débiles. Me enfurezco hacia los que amenazan la vida silvestre. ¿Sabía que se pierden para siempre tres especies animales por día?
(P) - Usted canta folklore y algo de rock tambien acompañado por su guitarra. ¿Siempre la lleva con usted?
(LP) - La guitarra debe estar en casa de algún amigo, junto al trofeo de lucha...
(P) - ¿Cuándo comienza su interés por la ecología?
(LP) - Yo era muy chico y para mi cumpleaños, mis abuelos me regalaron un libro sobre la historia de los Estados Unidos. Lo abrí y allí estaba la gran matanza de búfalos. Montañas de búfalos muertos a los que les habían arrancado el cuero. Había también el grabado de un indio piel roja muy viejo junto al Presidente de los Estados Unidos. Aquel indio era el Gran Jefe Seattle y le decía al Presidente:
"Todo lo que ocurre a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen el suelo, se escupen a sí mismos, señor Presidente...
La tierra no pertenece al hombre. El hombre pertenece a la tierra."
Esa noche no dormí y me prometí a mí mismo tener por guía las palabras del Jefe Seattle.