Lograr diferencias gráficas en los personajes adultos, es bastante sencilla de lograr, máxime si son hombres. Si se trata de "mujeres lindas", ya la cosa se complica y suele caerse en esquemas donde las diferencias son el color de pelo, el peinado o los aros, etc., es decir, es algo así como disfrazar siempre a la misma. Y sin embargo, qué interesante resulta una mujer no bella altamente atractiva, ¿verdad?
La dificultad es mayor aún si hablamos de chicos cuyos rasgos delicados parecieran no dar margen a excesiva deformación.
Estos estudios de Othar, hijo de una ramera del Antiguo Egipto, apuntan a un chiquillo casi feo que debe despertar simpatía y ternura, ya que será víctima inocente de la actividad de su madre.
El resultado debe ser siempre sencillo y directo en su llegada.