La paz de las viñas esconde el hambre de los aldeanos en las laderas del castillo del Duque, amo y señor de esa tierra. Pieter Thijsz se une a Rainer Bawer, uno de los sufrientes, y ambos asaltan el castillo para robar comida. Logran su propósito pero Rainer cae y Pieter queda moribundo en la nieve. Ya su alma vaga por el Reino de Tánatos, el Príncipe de la Muerte, cuando se encuentra con la de Rainer. Esos terribles caminos lo llevan hacia la muerte definitiva, pero Pieter Thijsz se resiste desesperadamente.