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Oswal
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Hablemos...

Cuando realizo una página de historieta, un sentimiento interior que va ajustando mis propuestas, me advierte: "esto es historieta" o "esto no lo es". ¿Pero, entonces, qué es historieta? Hablando de poesía, Borges, dice: "Cometemos un error muy común cuando creemos ignorar algo porque somos incapaces de definirlo... Diríamos que sólo podemos definir algo cuando no sabemos nada de ello." Y es lo que siento, también, en el caso de nuestra "historieta". Decir que es una historia contada en secuencias de cuadros que combinan textos y dibujos, sería sólo una definición esquemática que no nos basta porque sabemos que es algo más profundo: una manera de narrar. Por eso hablé al comienzo de "sentimiento interior".

Creo que el lector de historieta capta naturalmente ese sentimiento cuando se engancha en el seguimiento de los personajes en pos de una aventura: guión, personajes, interpretación gráfica, encuadres, ritmo y demás elementos que la conforman, es lo que lo da en conjunto (ninguno por sí mismo) esa forma de narrar. No es mucho, pero nos pone en camino. La escritura, el cine, el teatro, el dibujo animado, tienen sus formas de contar;
la historieta tiene la suya.



¿Cómo transcurre el tiempo en la historieta?

Quizás, lo que diferencia todas esas maneras sea el "tempo" o "tiempo" de cada una de estas disciplinas en relación al "tiempo " de la realidad. La narración se sitúa en el tiempo, transcurre, fluye, avanza. Desde este punto de vista (desde la idea de tiempo) diríamos que nada es estático en la página. Aún dentro de un mismo cuadro, siguiendo el sentido de lectura, el margen izquierdo transcurre hacia el margen derecho o, mejor dicho, la vista del lector va desde uno al otro. El creador de historieta juega con ese manejo del tiempo. Y cuando digo "juega", no me refiero a la habilidad sino al sentido lúdico, al placer de hacerlo.

Veamos un ejemplo simple. Un personaje está a la izquierda y habla primero, está una fracción de tiempo anterior al del segundo, que deberá oír para dar su respuesta. Cada uno de los dos personajes, al hablar tendrán la expresión propia de lo que están diciendo en el momento de decirlo. La vista va desde el primer personaje al segundo y de éste se dirige a afuera, buscando el cuadro siguiente.
 
Pero podemos tomarnos la licencia de que si bien el de la izquierda habla primero, adopte la expresión que le sobrevendrá tras oír la respuesta del segundo, para conseguir que la vista del lector vaya desde el primero al segundo y desde éste vuelve al primero para de allí recién saltar al cuadro siguiente.









Este ejemplo simple nos da la pauta de que podemos manejar los tiempos de un relato y establecer un ritmo narrativo según convenga a cada circusntancia del guión.
 

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