En Baviera, en el siglo XIV, la pobre Helga fue una de las tantas víctimas inocentes de la ignorancia: acusada de bruja, murió en la hoguera.
Parte de los estudios realizados de ese sufrido personaje los he mostrado en Agosto [ver archivo]. Pero no siempre el personaje es un individuo, a veces, como el Juez que condenó a Helga, intenta representar una mentalidad fanática en general, sin un rostro preciso. Lo imaginé como una gran sombra implacable e ignorante, como una negrura de la inteligencia y del espíritu, y traté de representarlo sólo con manchas revueltas.
Estos bocetos fueron finalmente recortados y, tal como están, incorporados al original, ya que su frescura y transmisión compensan los detalles que pudieran faltar.