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Siempre he dado importancia a los títulos de mis historias; aún aquéllos de las breves, las historias unitarias. Cuando creé "Sónoman" ensayé mil maneras buscando transmitir la idea de un hombre-sonido y que, a la vez, expresaran su condición ética. Muestro aquí sólo algunas de las muchas intentadas. Más tarde, a lo largo de diez años, volvía periódicamente sobre el tema, ya que nunca estuve plenamente satisfecho.
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