Los seres que habitan las páginas de la Biblia son impecables, a mi juicio. Cualquier historietista aprendería a confeccionar personajes con sus ejemplos. Son verdaderos prototipos. Cuando encaré Los Elegidos sentí la fuerza que emanando de ellos empujaba mi mano. He aquí algunos, pero también fueron preciosos aquellos que en el fondo completaron cada escena. A pesar de estar trabajando con blancos y negros, sentí con fuerza todo ese colorido que me ofrecían y más que creador fui traductor.