Si algo desespera al tímido de Pedro, son las mujeres, y más aún si son exhuberantes. Llega a perder el sentido frente a ellas y ellas, como verdaderos gatos, sienten el placer de jugar con el "ratón": acorralarlo, dejarlo ir y volverlo a atrapar para recomenzar. ¡Reírse de él!