El Tiempo, Rey y Señor de nuestros destinos, comienza y termina épocas. Mi época de aficionado (o de aspirante a historietista) se nutrió de maestros invisibles. Entre ellos figuró John Cullen Murphy, el autor de aquel inolvidable “Big Ben Bolt”. Su dibujo se situaba entre el de Alex Raymond y el de Milton Cannnif y me ayudó a comprender que los personajes debían sentirse vivos. El 2 de julio de 2005, falleció este buen artista. Mi adiós emocionado a él.
Luego llegó la época del debut, del coqueteo con Editorial Columba, con su gente, donde me encontré con otro muchacho que hacía sus primeras armas, me refiero a Lucho Olivera. Era muy personal y aunque compartimos relativamente poco, podía sentir que nos teníamos en cuenta uno al otro (¿una forma de afecto?). Los años pasaron pero por comentarios que me llegaron y por mis propios sentimintos, sé que eso continuó. Por eso mi tristeza cuando en el último mes del 2005, tuve la infausta noticia de su muerte.
Y, como comentario final de todas estas tristezas, diré que el año terminado trajo la muerte del que, para mí, fue uno de los más grandes entre los grandes, me refiero al fantástico Will Eisner. Recuerdo que yo ya publicaba “Sónoman” cuando lo descubrí y azorado exclamé: “¡Ésto es lo que quiero lograr!” Me encontré frente a lo que sentía, sin poder aún definir, como significado total de historieta. Eisner confirmó el camino ya iniciado y se constituyó en el Gran Maestro de mi profesionalidad. Él representó el lado literario de la Historieta y, tal vez, una visión teatral que me fascinó.
Homenaje a “Lupin”
El 5 de diciembre, en el Auditorio de la Universidad de Palermo, se llevó a cabo uno de los tributos más lindos que organizaron los inefables muchachos del Museo de la Caricatura, “Severo Vaccaro”: el homenaje a los 40 años de la Revista “Lupin”. Y lo merecía porque, en cierto sentido, es una publicación sin igual. Realizada con un primer impulso de aquel grande que fuera Guillermo Divito, pronto quedó en manos del entusiasmo de sus dos realizadores: Antonio Sídoli y Guillermo Guerrero. Sólo porque se lo propusieron la revista perduró y hoy alcanzó esa no despreciable cantidad de años gozando de una salud que todos celebramos. En una sociedad como la nuestra, cada vez más acostumbrada a lo efímero, resulta sencillamente conmovedor; sobre todo comprobando la sencillez que exhiben sus dos autores, ¡Bravo Sídoli y Guerrero: los admiro!
Enseñanza
Ante las preguntas que me llegan al respecto, les comunico que los cursos que suelo dar son:
– Historieta, en Escuelas Garycochea, Sant Fé 1480, primer piso. Tel. 4815-5063.
– Dibujo, clases de Dibujo Básico y Anatomía Arística y Comparada, en clases personales por grupos (mínimo del grupo: 4 personas.
A los Editores
“Nequáquam”, la muestra que pude verse en estas páginas, forma parte de álbumes editados por Albin Michel, tanto de Francia como de España: “Sombras destins” y “13 relatos negros”, respectivamente. Estas trece historias están disponibles para nuevas publicaciones. Quienes lo crean conveniente pueden solicitarme informes.
"Los de Oswal"
Federico Charosky es uno de mis alumnos, en la Escuela Gaycochea, pués bien, me sorprendió con una iniciativa: creó un Grupo en Internet en torno a mi nombre. Objetivo: sumar gente para hablar y opinar acerca de la Historieta, los creadores y las propias inquietudes Al decir risueño de Federico, “revolucionar el mundo de los cuadritos dibujados”.
Está abierto a todos los que se quieran sumar. Recién comenzamos y somos pocos todavía, pero creo que con el correr del año el grupo crecerá. Para suscribirse tendrán que enviar un e-mail a losdeoswal-subscribe@yahoogroups.com